Exposiciones
ALBERT MONTEYS · EL ASOMBRO CÓSMICO
Mediateka Azkuna Zentroa
Del 6 de octubre al 1 de noviembre de 2026
ENTRADA LIBRE
Autor de cómics, ilustrador y humorista gráfico, Albert Monteys (Barcelona, 1971) es un apasionado de la ciencia ficción desde sus inicios como lector y dibujante. En sus obras, se sirve de la capacidad del género para suscitar preguntas desde una mirada cercana y cotidiana, alejada de la épica tradicional. Sus protagonistas son personajes corrientes que, enfrentados a situaciones extraordinarias, invitan al lector a contemplar el universo con fascinación y sentido del humor.
‘Albert Monteys: El asombro cósmico’ propone un recorrido por los trabajos de ciencia ficción del autor a través de una selección de páginas e ilustraciones procedentes de ‘Universos’, ‘Calavera Lunar’, ‘Matadero Cinco’ y ‘Carlitos Fax’. La muestra se adentra en un imaginario en el que el espacio, los viajes en el tiempo, los universos paralelos y las especulaciones tecnológicas conviven con el guiño cómico y la curiosidad por la condición humana.
Concebida como una introducción a su universo creativo, ‘Albert Monteys: El asombro cósmico’ subraya la riqueza gráfica de una obra que convierte la ciencia ficción en un territorio privilegiado para despertar nuestra capacidad de asombro ante toda la maravilla que nos rodea.
AZCONA, HUMORISTA GRÁFICO
Viñetas en el Diario Pueblo (1954-1956)
CMD La Bolsa Udaltegia
Casco Viejo | Zazpi Kaleak
Del 16 al 30 de octubre de 2026
ENTRADA LIBRE
Rafael Azcona (Logroño, 1926-2008), escritor y uno de los grandes guionistas europeos —colaborador fundamental de directores como Marco Ferreri, Luis García Berlanga, Carlos Saura, José Luis Cuerda, Fernando Trueba o Manuel Gutiérrez Aragón—, también practicó el humor gráfico en sus comienzos. Con motivo del centenario de su nacimiento, presentamos ‘Azcona, humorista gráfico’, una exposición que recupera una faceta menos conocida de su legado.
La muestra reúne alrededor de cincuenta viñetas publicadas en el diario Pueblo entre 1954 y 1956. Azcona aprovechó las fisuras que dejaba la censura franquista en la crítica municipal para convertir la realidad cotidiana en objeto de su ironía. En su trabajo diario para el periódico, se fijó en las contradicciones sociales, la burocracia, las dificultades económicas y los personajes anónimos que más tarde poblarían sus novelas y guiones.
Estas viñetas son, así, mucho más que dibujos humorísticos: son el cuaderno de apuntes en el que empezó a construirse una de las miradas más singulares de la literatura y el cine españoles.
«Me encuentro estupendamente haciendo estas cosas: tirarle de la barba a la severidad, a la tristeza, a la melancolía y a la estupidez es una delicia.» —Rafael Azcona