En 2024 recogimos el guante lanzado desde un oscuro y húmedo callejón de Praga: la celebración mundial del centenario de la muerte de Franz Kafka. La huella del gran escritor en lengua alemana recorrió, desde perspectivas muy diversas, buena parte del programa. Su singularidad —tan influyente como inimitable—, su universo literario, tan reducido en extensión como inabarcable en significados, y especialmente su humor, con frecuencia eclipsado por las lecturas más sombrías de su obra, ofrecían un territorio perfecto para un festival como el nuestro. Y, más allá de Kafka, contamos por fin con una visita largamente esperada: Zadie Smith nos acompañó por primera vez en el festival.